Cómo comprar casa en Italia: pasos, costos y notario

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En resumen
  • Si usted tiene la ciudadanía de un país de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo (España, Islandia, Liechtenstein, Noruega), compra en Italia exactamente como un italiano: le basta con el codice fiscale.
  • Si es ciudadano de un país fuera de la Unión y no reside en Italia —Argentina, Uruguay, Venezuela, México, Chile, Colombia—, su compra depende de la condición de reciprocidad del artículo 16 de las disposiciones preliminares del Código Civil italiano. La comprueba el notario, expediente por expediente.
  • Si usted ya tiene la ciudadanía italiana o la está tramitando por descendencia, compra como ciudadano europeo y nada de lo anterior le aplica.
  • Comprar una casa en Italia no da residencia ni ciudadanía. Son trámites distintos, con requisitos distintos y autoridades distintas.
  • El dinero también tiene que poder salir de su país: confirme el régimen cambiario con su banco antes de comprometer una seña.
  • Cuando el vendedor es un particular, los impuestos de compra no se calculan sobre el precio pagado sino sobre el valor catastral, que suele ser bastante menor.

Cada año, miles de extranjeros e italianos residentes en el exterior deciden comprar una casa en Italia. Unos buscan una jubilación con sol y con médico cerca; otros, una casa de verano a la que volver cada agosto; otros, el pueblo del que salió un bisabuelo con una valija de cartón; otros, simplemente, un inmueble que rinda en un país donde el metro cuadrado todavía cuesta menos que en media Europa. Los motivos cambian. Los trámites, no.

¿Hace falta un codice fiscale? ¿Se puede comprar sin ser ciudadano europeo? ¿Se puede firmar sin viajar? ¿Se tiene derecho al beneficio fiscal de primera vivienda? ¿Y si después quiere alquilarla, cuánto paga? Esta guía recorre el proceso completo, etapa por etapa, con los importes y los plazos reales de una operación italiana. Está escrita para quien mira Italia desde Buenos Aires, Montevideo, Ciudad de México, Santiago, Bogotá, Caracas o Madrid.

¿Quién puede comprar una casa en Italia?

La ley italiana es, en general, abierta. No existe una prohibición para el extranjero ni un cupo de inmuebles reservados a los nacionales. Pero sí existe una condición previa que decide muchos expedientes y que casi ningún portal inmobiliario menciona: depende de su ciudadanía y de dónde tenga su residencia.

Ciudadanos de la Unión Europea y del Espacio Económico Europeo

Si usted es ciudadano de un país de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo —Islandia, Liechtenstein, Noruega—, compra en Italia con total libertad, igual que un italiano. No necesita permiso alguno, ni una partita IVA (número de IVA italiano), ni la residencia formal en el país. Lo único imprescindible es el codice fiscale (número de identificación fiscal italiano), que es la llave de cualquier operación económica en Italia.

Ciudadanos de fuera de la Unión: la condición de reciprocidad

Si usted es ciudadano de un país no comunitario y no reside en Italia, su capacidad de comprar depende de la condición de reciprocidad, prevista en el artículo 16 de las disposiciones preliminares del Código Civil italiano. La idea es sencilla: el extranjero puede adquirir un inmueble en Italia en la medida en que un italiano pueda adquirirlo en el país de aquel. La verificación no la hace usted ni la inmobiliaria: la hace el notario, acto por acto, sobre la tabla que mantiene el Ministerio de Asuntos Exteriores italiano, la Farnesina. Si la reciprocidad no está acreditada, el acto queda viciado.

Aquí conviene ser honestos, porque en internet circula mucha lista copiada de otra lista. No existe un listado público consolidado y actualizado que permita decir, sin más, si su país está dentro o fuera. La comprobación se hace país por país y en el momento de la operación, y la respuesta correcta a «¿puedo comprar?» es una respuesta escrita de un notario italiano, pedida antes de firmar nada. Ese es el orden: primero la consulta, después la seña.

Hay además dos situaciones en las que no hace falta ninguna verificación, porque la ley le equipara al ciudadano italiano. La primera: el extranjero regularmente residente en Italia con tarjeta de residencia o con permesso di soggiorno (permiso de residencia) por trabajo por cuenta ajena o por cuenta propia, empresa individual, motivos familiares, motivos humanitarios o estudio, según el artículo 2, apartado 2, del Decreto Legislativo 286/1998. La segunda: los apátridas y los refugiados residentes en Italia desde hace al menos tres años.

¿Y si usted es —o va a ser— ciudadano italiano?

Este es el punto que las guías escritas para el público estadounidense se saltan, y que en América Latina cambia el expediente entero. Si usted ya obtuvo el reconocimiento de la ciudadanía italiana por descendencia, o lo está tramitando y lo obtiene antes de la firma, compra como ciudadano italiano y europeo: sin reciprocidad, sin límites y con acceso al crédito bancario en condiciones distintas. Conviene decirlo con prudencia: el Decreto-ley 36/2025 restringió el reconocimiento iure sanguinis, de modo que no es una vía rápida ni garantizada, y planificar una compra contando con un reconocimiento que todavía no llegó es un riesgo real.

Comprar a través de una sociedad

Muchos compradores extranjeros adquieren mediante una sociedad, sobre todo cuando se trata de inmuebles de renta o de estructuras turísticas. Es perfectamente legal en Italia, y es también la vía que resuelve la falta de reciprocidad, porque la sociedad puede estar constituida en un país que sí la tenga. La sociedad debe obtener un codice fiscale italiano, estar representada por un representante legal autorizado en Italia y cumplir las normas sobre establecimiento permanente si el inmueble genera ingresos, por ejemplo por alquiler o por actividad de hospedaje.

El codice fiscale: el primer paso operativo

Sea cual sea su ciudadanía y la vía elegida, el codice fiscale —el código fiscal italiano— es imprescindible. Lo necesita para firmar el acto notarial, para abrir una cuenta bancaria italiana, para pagar los impuestos de la compra (registro, IMU, TARI) y para dar de alta los suministros de luz, gas y agua. Se solicita en la Agenzia delle Entrate (la agencia tributaria italiana), en el consulado italiano de su ciudad o delegando el trámite en un profesional. Si quiere el detalle del procedimiento y de los documentos, lo explicamos en la guía sobre cómo sacar el codice fiscale.

El dinero también tiene que poder salir de su país

Una guía escrita para un comprador estadounidense puede omitir este párrafo. Una escrita para un comprador latinoamericano, no. Argentina levantó la mayor parte de las restricciones cambiarias para personas humanas el 14 de abril de 2025, con la Comunicación «A» 8226 del Banco Central de la República Argentina, pero quedan reglas cruzadas y plazos que conviene confirmar antes de asumir compromisos con fecha. Venezuela mantiene un régimen cambiario administrado por el Banco Central de Venezuela. México, Chile, Colombia y Uruguay no tienen control de cambios, aunque sí obligaciones de reporte por montos elevados. Verifique su caso con su banco y con la autoridad cambiaria de su país antes de fijar fechas en el compromesso.

Comprar no da residencia ni ciudadanía

Es la pregunta que más se repite y merece una respuesta sin matices: no. Ser propietario de un inmueble en Italia no otorga por sí mismo el derecho a residir en el país, ni acorta ningún plazo de ciudadanía, ni sustituye a una visa. Un extracomunitario propietario de una casa en Sicilia sigue entrando en el espacio Schengen como turista, con el límite de noventa días dentro de cada período de ciento ochenta. Para quedarse más tiempo hace falta un título de estancia: residencia electiva, nómada digital, trabajo, reagrupación familiar o el reconocimiento de la ciudadanía. La casa ayuda a demostrar el alojamiento, y nada más.

¿Cómo funciona la compra desde el exterior?

Comprar a distancia es un proceso reglado, con tres etapas bien definidas y con documentos que tienen un nombre propio en italiano. Conviene aprenderse esos nombres, porque son los que va a oír por teléfono y los que van a aparecer en su correo.

Etapa 1
La propuesta de compra

La proposta d'acquisto es el documento en el que el comprador manifiesta la intención de comprar a un precio determinado y bajo ciertas condiciones. Suele ir acompañada de un depósito pequeño, en concepto de señal confirmatoria, como garantía de seriedad. La propuesta acostumbra a ser irrevocable durante un plazo —quince días es lo habitual—, dentro del cual el vendedor puede aceptarla. Una vez aceptada, el inmueble queda «bloqueado» y las partes pasan a la etapa siguiente.

Etapa 2
El compromesso (contrato preliminar)

El compromesso (contrato preliminar de compraventa) es un contrato vinculante entre las partes. Define el precio del inmueble, la forma y los plazos de pago, la fecha del acto definitivo y las condiciones suspensivas que se pacten, por ejemplo la concesión de una hipoteca. En esta etapa se paga normalmente una señal significativa, de entre el 10% y el 30% del precio. Conviene redactarlo con notario o con abogado, sobre todo si usted no habla italiano o está comprando a distancia. Si se inscribe en el registro inmobiliario, el compromesso ofrece una protección jurídica muy superior frente a hipotecas o embargos posteriores.

Etapa 3
El rogito

El rogito notarile es la escritura definitiva. La redacta un notario italiano, que es un funcionario público y responde de la legalidad del acto: comprueba la titularidad, las cargas hipotecarias, la conformidad urbanística y catastral. En el acto, el comprador paga el saldo, el vendedor transmite la propiedad y el notario inscribe y transcribe la escritura. Usted es propietario legal solo después de la firma del rogito, no antes.

Firmar sin viajar: el poder notarial

Buena parte de las compras hechas desde el exterior se cierran sin que el comprador ponga un pie en Italia. El ordenamiento italiano permite completar la operación mediante un poder especial otorgado a un representante en Italia, que firma en su nombre. El poder puede otorgarse en un consulado italiano de su país, en cuyo caso vale automáticamente, o ante un notario local con traducción jurada y apostilla de La Haya, o legalización consular si su país no es parte del Convenio de 1961. Es una vía muy usada y perfectamente sólida, siempre que el poder describa con precisión el inmueble y los límites de la facultad concedida.

Property Finder

Property Finder busca el inmueble por usted en la zona que elija, verifica la situación catastral y urbanística, negocia el precio y lo acompaña hasta la firma ante el notario, con o sin poder.

Impuestos, costos y beneficios

Comprar en Italia desde el exterior implica una serie de impuestos y gastos que conviene conocer antes, no después. Están los impuestos del acto de compra, los costos recurrentes de la propiedad y los beneficios fiscales de la primera vivienda, a los que también acceden, con condiciones, los italianos inscritos en el AIRE.

Impuestos de la compra: primera o segunda vivienda

Un detalle que cambia mucho la cuenta: cuando el vendedor es un particular y el comprador es una persona física, el impuesto de registro no se calcula sobre el precio pagado sino sobre el valor catastral, es decir sobre la renta catastral revalorizada con los coeficientes de ley. Ese valor suele ser sensiblemente inferior al precio de mercado. El mecanismo se llama prezzo-valore y hay que pedirlo expresamente al notario en el acto: no se aplica solo.

VendedorTipo de viviendaImpuesto principalOtros impuestos
ParticularPrimera vivienda2 % sobre el valor catastral (mínimo 1.000 €)50 € hipotecario + 50 € catastral
ParticularSegunda vivienda9 % sobre el valor catastral (mínimo 1.000 €)50 € hipotecario + 50 € catastral
Empresa constructoraPrimera vivienda (obra nueva)4 % de IVA sobre el precio200 € cada uno: registro, hipotecario y catastral
Empresa constructoraSegunda vivienda10 % de IVA (22 % si es de lujo)200 € cada uno

A esto se suman los honorarios del notario, que en Italia paga el comprador y que dependen del valor de la operación, y la comisión de la inmobiliaria, habitualmente entre el 2 % y el 4 % más IVA. Las categorías catastrales A/1, A/8 y A/9 —viviendas señoriales, villas, castillos y palacios de interés histórico— se consideran de lujo y quedan fuera de cualquier beneficio de primera vivienda.

¿Quién tiene derecho al beneficio de prima casa?

El beneficio de prima casa baja el impuesto de registro del 9 % al 2 %, o el IVA del 10 % al 4 %, y no depende de la ciudadanía sino de la situación del comprador. Se exige no ser titular de otra vivienda en Italia adquirida con el mismo beneficio y trasladar la residencia al municipio del inmueble dentro de los dieciocho meses siguientes a la escritura. El plazo es perentorio: si no se cumple, se pierde el beneficio y se pagan la diferencia, los intereses y una sanción.

Para los italianos inscritos en el AIRE, el registro de los residentes en el exterior, existe desde 2024 una vía que evita el traslado de residencia, siempre que el inmueble esté situado en el municipio de nacimiento del comprador, o en aquel donde residió o desarrolló su actividad antes de emigrar, y siempre que no sea una vivienda de lujo. Es una posibilidad concreta y muy usada por quien vuelve al pueblo de su familia, pero el texto de la norma se ha movido más de una vez: pida a su notario que verifique la redacción vigente antes de firmar, porque el ahorro está en juego en ese párrafo.

Impuestos recurrentes y obligaciones anuales

Ser propietario en Italia genera obligaciones que continúan después del rogito. La IMU es el impuesto municipal sobre inmuebles: no se paga sobre la primera vivienda no de lujo, sí sobre la segunda, con tipo variable según el municipio. Los jubilados residentes en el exterior titulares de una pensión de convenio internacional tienen derecho a una reducción del 50 % sobre una única vivienda situada en Italia, siempre que no esté arrendada ni cedida en préstamo de uso. La TARI es la tasa de residuos y se calcula sobre la superficie y las reglas locales. En cuanto a las declaraciones, la de IMU se presenta hasta el 30 de junio del año siguiente al de la compra, y la declaración de la renta italiana solo si usted alquila el inmueble o tiene otros ingresos de fuente italiana.

¿Dónde comprar una casa en Italia desde el exterior?

Elegir dónde comprar pesa tanto como elegir cómo. Un refugio tranquilo en un pueblo, una base en una ciudad bien conectada o una inversión turística rentable son tres proyectos distintos, con dinámicas de precio y de reventa distintas. El interés de los compradores extranjeros y de los italianos en el exterior se concentra en zonas con un equilibrio favorable entre costo, calidad de vida y perspectiva de revalorización.

Zonas donde se concentra la demanda internacional

La Toscana atrae con sus caseríos y sus pueblos de la Val d’Orcia, cerca de Florencia y de Siena. Sicilia ofrece Ragusa, Noto y Scicli en el sureste barroco, y pueblos del interior como Mussomeli y Gangi. La Puglia tiene las masserie (antiguas haciendas fortificadas) del Valle d’Itria y los trulli de Locorotondo y Martina Franca. El lago de Como y Liguria concentran el segmento alto, con paisaje y renta por alquiler. Y las Marcas, Abruzzo y Molise siguen siendo el territorio de las propiedades históricas a precio accesible, buenas para residir o para trabajar a distancia.

Precios medios por metro cuadrado (2025)

Zona o regiónTipo de inmueblePrecio medio €/m²
Lago de ComoVilla o departamento3.800 € – 6.500 €
FlorenciaDepartamento en el centro4.200 € – 6.200 €
Val d’OrciaCaserío o casa rústica2.000 € – 3.500 €
Salento (Puglia)Departamento o masseria1.200 € – 2.800 €
Sicilia (Ragusa, Noto)Casa independiente o histórica850 € – 2.200 €
Molise e interior de AbruzzoCasa de pueblo400 € – 1.000 €

Muchas zonas interiores y pueblos de menos de 5.000 habitantes siguen ofreciendo inmuebles por debajo de los 1.000 €/m², con potencial real si se plantea una reforma o un alquiler turístico. Estas cifras son órdenes de magnitud referidos a 2025: antes de negociar, consulte las cotizaciones oficiales del Observatorio del Mercado Inmobiliario (OMI) de la Agenzia delle Entrate, que publica valores por municipio y por zona urbana dos veces al año y son gratuitas.

¿En quién apoyarse? Los profesionales que hacen falta

Comprar en Italia desde el exterior significa moverse en otro sistema jurídico, con otra burocracia y con verificaciones técnicas que no se improvisan. Un equipo de confianza reduce el riesgo y, sobre todo, reduce las sorpresas caras.

El notario es el garante legal de la escritura: comprueba cargas, hipotecas y conformidad. El agente inmobiliario o property finder busca, negocia y organiza las visitas en su nombre. El geometra o el arquitecto hacen las verificaciones técnicas, la conformidad urbanística y el presupuesto de obra; suyo es también el trabajo de pedir la visura catastale (nota simple del catastro italiano) y de comprobar que lo que hay construido coincide con lo que consta en los planos. El commercialista (asesor fiscal italiano) gestiona IMU, TARI y declaraciones. Y el abogado inmobiliario revisa los contratos, especialmente en compras complejas, con herencias de por medio o con varios copropietarios.

Restart

Si su proyecto pasa por una casa a precio simbólico y una reforma, Restart acompaña todo el recorrido: verificación del inmueble, trámites municipales, presupuesto de obra y plazos reales.

Comprar como inversión: alquiler y rentabilidad

Comprar una casa en Italia desde el exterior puede ser una decisión del corazón y, a la vez, una operación económica. Si su objetivo es la renta, evalúe con calma el tipo de alquiler y el rendimiento esperado, porque los dos modelos italianos funcionan de manera muy distinta y tributan de manera muy distinta.

Alquiler turístico de corta duración

Funciona en ciudades de arte, pueblos turísticos y localidades costeras. Exige gestión activa: entradas y salidas, limpieza, publicación y precios en los portales. Para publicar un anuncio hace falta el CIN, el código identificativo nacional que asigna la base de datos del Ministerio de Turismo italiano, y que debe aparecer en cada anuncio.

Aquí está el dato que conviene tener bien: para 2026, la cedolare secca (impuesto sustitutivo de tipo fijo sobre los alquileres) aplicable a los alquileres de corta duración es del 26 %, con un tipo reducido del 21 % sobre una sola unidad elegida por el contribuyente en la declaración. Además, el régimen no empresarial está limitado a dos apartamentos por período impositivo: a partir del tercero se entra en actividad empresarial, con obligaciones contables completamente distintas. Estas reglas provienen de la Ley 199/2025, la Ley de Presupuestos 2026. Si encuentra páginas que hablan de un 21 % general sobre cuatro inmuebles, están describiendo un marco que ya no está vigente.

Alquiler de larga duración

Es mucho más fácil de gestionar a distancia y ofrece rendimientos brutos de entre el 4 % y el 6 % anual. Se usan los contratos estándar 4+4 o los contratos transitorios, con garantías más estables y una rotación de inquilinos mucho menor. La cedolare secca también está disponible en esta modalidad, con el tipo ordinario del 21 % y con el tipo reducido del 10 % en los contratos de alquiler concertado en municipios con tensión habitacional.

Zonas con rentabilidades interesantes

Palermo, Génova y Verona muestran rendimientos brutos del 6 % al 7 %; Roma y Milán, mercados más estables y más caros, se mueven entre el 4 % y el 5 %; y los pueblos emergentes tienen potencial creciente en el alquiler turístico, con la contrapartida de una demanda estacional. Trátelos como órdenes de magnitud, no como promesas: la rentabilidad real depende del inmueble concreto, de la ocupación y de los gastos de comunidad, que en los edificios históricos italianos no son pequeños.

¿Cuánto tarda y cuánto cuesta, en total?

Una compra hecha desde el exterior, con documentación en regla y sin hipoteca de por medio, se cierra habitualmente en tres a seis meses desde la propuesta aceptada. Con hipoteca, cuente algunas semanas más para la tasación y la instrucción bancaria. Como regla práctica de presupuesto, sume al precio del inmueble entre un 10 % y un 15 % en concepto de impuestos, notario, inmobiliaria, traducciones y legalizaciones si compra como segunda vivienda; el porcentaje baja bastante si accede al beneficio de prima casa y si aplica el mecanismo prezzo-valore. Si necesita financiación, los bancos italianos suelen prestar al no residente un porcentaje menor del valor que al residente, y conviene abrir la conversación con el banco antes de firmar el compromesso, no después. Lo explicamos en detalle en la guía sobre la hipoteca en Italia.

Conclusión

Comprar una casa en Italia desde el exterior no es un sueño: es un proyecto con etapas, con fechas y con importes que se pueden calcular de antemano. Cada paso que dé hoy —pedir el codice fiscale, elegir la zona, pedir por escrito la verificación de reciprocidad, hablar con su banco sobre la salida de fondos— acorta el camino y baja el riesgo del que venga después.

El orden importa más que la velocidad. Primero se comprueba quién puede comprar y con qué dinero; después se elige el inmueble y se verifica su situación catastral y urbanística; al final se firma. Hecho en ese orden, el mercado italiano sigue ofreciendo oportunidades reales, sobre todo en los pueblos auténticos y en las zonas interiores que llevan una década por debajo de su valor. Hecho al revés, es donde aparecen los problemas caros.

Fuentes

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Preguntas frecuentes

Sí, pero con una condición previa. El extranjero no comunitario que no reside en Italia puede adquirir un inmueble solo si se verifica la condición de reciprocidad del artículo 16 de las disposiciones preliminares del Código Civil italiano. Quien la comprueba es el notario, expediente por expediente, sobre la tabla del Ministerio de Asuntos Exteriores italiano. No hay una lista pública fiable: pida esa verificación por escrito antes de entregar cualquier seña. Si usted reside legalmente en Italia con permesso di soggiorno, la verificación no hace falta.

No. La propiedad de un inmueble no otorga permiso de residencia, no sustituye a una visa y no acorta ningún plazo de ciudadanía. Un propietario extracomunitario sigue entrando como turista, con noventa días dentro de cada período de ciento ochenta. Para quedarse más tiempo hay que solicitar un título de estancia: residencia electiva, nómada digital, trabajo o reagrupación familiar. La casa sirve, eso sí, para acreditar alojamiento dentro de esos trámites.

Sí, siempre y sin excepción, cualquiera que sea su ciudadanía. El codice fiscale es el número de identificación fiscal italiano y hace falta para firmar el rogito ante notario, abrir una cuenta bancaria italiana, pagar el impuesto de registro y la IMU y dar de alta los suministros. Se solicita gratuitamente en la Agenzia delle Entrate, en el consulado italiano de su ciudad o mediante un profesional con poder. Conviene tramitarlo al principio, no la semana de la firma.

Sí. El ordenamiento italiano admite que un representante firme por usted mediante un poder especial. Puede otorgarlo en un consulado italiano de su país, donde vale automáticamente, o ante un notario local, en cuyo caso hará falta traducción jurada y apostilla de La Haya, o legalización consular si su país no es parte del convenio. El poder debe identificar con precisión el inmueble, el precio máximo y las facultades concedidas al apoderado.

Cuando el vendedor es un particular y el comprador es una persona física, la base no es el precio pagado sino el valor catastral, es decir la renta catastral revalorizada con los coeficientes de ley. Ese valor suele ser bastante inferior al precio de mercado, de modo que el impuesto efectivo baja mucho. El mecanismo se llama prezzo-valore y hay que pedirlo expresamente al notario en el momento de la escritura: no se aplica de oficio.

La cedolare secca aplicable a los alquileres de corta duración es del 26%, con un tipo reducido del 21% sobre una sola unidad elegida por el contribuyente en su declaración. El régimen no empresarial está limitado a dos apartamentos por período impositivo: a partir del tercero se considera actividad empresarial. La referencia es la Ley 199/2025. Además, cada anuncio debe mostrar el CIN, el código identificativo nacional del Ministerio de Turismo italiano.

Entre tres y seis meses de media, contando la obtención de documentos, la propuesta de compra, el compromesso y el rogito. Si necesita una hipoteca italiana, añada algunas semanas para la tasación del inmueble y la instrucción bancaria. Los plazos se acortan cuando el codice fiscale, la cuenta bancaria, el poder notarial y las traducciones juradas están listos antes de negociar, y se alargan cuando aparecen discrepancias catastrales o herencias sin liquidar.

No es obligatorio por ley, pero en la práctica resulta casi imprescindible. La necesita para recibir una hipoteca italiana, transferir los fondos de la compra, pagar impuestos, honorarios notariales y suministros, y domiciliar la IMU y la TARI. Varios bancos italianos ofrecen cuentas para no residentes y algunos permiten la apertura a distancia. Ábrala antes del compromesso: hacerlo con la fecha del rogito encima es una fuente clásica de retrasos.

Depende del país y es un punto que conviene resolver antes de comprometerse. Argentina levantó la mayor parte de las restricciones cambiarias para personas humanas el 14 de abril de 2025, con la Comunicación «A» 8226 del Banco Central, aunque quedan reglas cruzadas y plazos. Venezuela mantiene un régimen cambiario administrado. México, Chile, Colombia y Uruguay no tienen control de cambios, pero sí obligaciones de reporte por montos altos. Confirme su caso con su banco antes de fijar fechas.

Desde 2024 existe una vía que les permite acceder sin trasladar la residencia a Italia, siempre que el inmueble esté en el municipio de nacimiento o en aquel donde residieron o trabajaron antes de emigrar, y siempre que no sea una vivienda de las categorías catastrales A/1, A/8 o A/9. Es una posibilidad muy usada por quien vuelve al pueblo familiar. La redacción de la norma se ha modificado varias veces: pida al notario que verifique el texto vigente antes de firmar.

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