Visa de inversor en Italia: montos y procedimiento

La visa de inversor italiana es un visado de entrada para ciudadanos de fuera de la UE que invierten al menos 250.000 € en una startup innovadora, 500.000 € en una sociedad italiana, 2 millones en deuda pública o donan un millón. El dinero se mueve después del nulla osta, nunca antes.

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En resumen
  • Cuatro umbrales: 250.000 € startup innovadora, 500.000 € sociedad de capital, 1 millón donación filantrópica, 2 millones deuda pública.
  • El inmobiliario no da acceso: el art. 26-bis no lo admite entre las inversiones.
  • El Comité resuelve en 30 días desde la solicitud; se invierte tras entrar en Italia, en tres meses.
  • Permiso de dos años, renovable por periodos de tres, mientras la inversión siga intacta.
  • Programa suspendido para rusos y bielorrusos (14 julio 2023) y para dobles pasaportes (nota MAECI, 20 marzo 2024).
  • La visa no da el régimen del art. 24-bis: 300.000 € al año desde el 1 de enero de 2026, trámite aparte.

Hay un detalle en el diseño de la visa de inversor italiana que la separa de casi todo lo que se ofrece en Europa, y conviene ponerlo al principio porque cambia por completo el cálculo de riesgo: el dinero se invierte después de tener la visa, no antes. Usted presenta un expediente, un comité interministerial lo evalúa en treinta días, y solo cuando ha entrado en Italia con la visa en el pasaporte transfiere los fondos. Si la solicitud se deniega, no ha inmovilizado un euro.

Esta guía se ocupa del procedimiento: los cuatro montos y qué exige cada uno, cómo se pide el nulla osta en la plataforma telemática, qué pasa en el consulado, los ocho días hábiles de la questura, los tres meses para ejecutar la inversión, las renovaciones y —el punto que más consecuencias tiene— qué ocurre si desinvierte. Si lo que busca es entender qué es la Golden Visa italiana y a quién le conviene frente a otras opciones europeas, ese terreno lo cubre nuestra guía comparativa.

¿Qué es exactamente la visa de inversor italiana?

Es una tipología autónoma de visa de entrada, prevista en el artículo 26-bis del Texto Único de Inmigración (D.lgs. 286/1998), que el Estado italiano concede a ciudadanos de fuera de la Unión Europea y del espacio Schengen que se comprometen a realizar una inversión o una donación de las expresamente tasadas por la ley. La introdujo la Ley 232/2016 —la ley de presupuestos para 2017— y la retocó después el D.L. 76/2020, que amplió el círculo de solicitantes y suavizó algunas obligaciones administrativas.

Tres características definen el programa y explican por qué funciona distinto a las demás vías italianas.

  • Está fuera de cuota. El Manual operativo del programa lo dice sin rodeos: la visa de inversor «no está sujeta a los límites anuales de entrada («cuotas») del artículo 3, apartado 4, del Texto Único». No compite usted con nadie por una plaza en el decreto flussi.
  • Es enteramente telemática y centralizada. Todo el expediente se tramita en la plataforma investorvisa.mise.gov.it, y su interlocutor es uno solo: la Secretaría del Comité, radicada en el ministerio. Solo hay un momento presencial antes de viajar, la cita consular, y la preparación del expediente se hace entera a distancia.
  • Es rápida por diseño. Treinta días para la decisión del Comité desde el envío del expediente completo.

Y una precisión que no suele aparecer: el solicitante puede ser una persona física mayor de edad o una persona jurídica extranjera, identificada en su representante legal, según la ampliación introducida por el artículo 40-quater del D.L. 76/2020.

¿Qué cuatro inversiones dan acceso a la visa?

La ley cierra la lista. No hay categorías interpretables ni fórmulas mixtas: cada solicitud se apoya en una sola de estas cuatro opciones, y el importe debe alcanzar íntegramente el umbral de esa categoría.

Tipo de inversiónImporte mínimoCondiciones
Títulos de deuda pública italiana2.000.000 €BTP, CCT, CTZ y BTP Italia, con vencimiento residual no inferior a dos años
Sociedad de capitales italiana500.000 €Sociedad constituida y residente en Italia, activa y con al menos un balance depositado
Startup innovativa250.000 €Sociedad inscrita en la sección especial del Registro de Empresas (D.L. 179/2012, art. 25.2)
Donación filantrópica1.000.000 €Cultura, educación, gestión de la inmigración, investigación científica o recuperación de bienes culturales y paisajísticos

Dos millones en deuda pública

La opción más pasiva y la más previsible. Se admiten Buoni del Tesoro Poliennali (BTP), Certificati di Credito del Tesoro (CCT y CCTeu), Certificati del Tesoro Zero Coupon (CTZ) y BTP Italia, y pueden combinarse varias tipologías dentro de la misma categoría hasta alcanzar los dos millones. La condición técnica que más solicitudes obliga a rehacer es el vencimiento residual mínimo de dos años: un título que venza antes no sirve, porque la ley exige que la inversión sobreviva a la vigencia del permiso.

Medio millón en una sociedad de capitales italiana

Participaciones o acciones de una sociedad constituida y con residencia fiscal en Italia conforme al artículo 73 del TUIR. La sociedad puede estar cotizada o no, pero debe considerarse «operativa», y el ministerio da un criterio objetivo: estar en estado activo y haber depositado al menos un balance en la fecha de la solicitud. La denominación y el codice fiscale de la sociedad de destino son obligatorios ya en la solicitud —forman parte estructural del expediente—, y salvo que sea cotizada hace falta una declaración de consentimiento firmada por su representante legal.

Doscientos cincuenta mil en una startup innovativa

El umbral más bajo, y el único que cruza con el otro programa italiano de atracción de talento. La sociedad debe ser una startup innovativa en el sentido del artículo 25, apartado 2, del D.L. 179/2012: inscrita en la sección especial del Registro de Empresas, cuya lista es pública, gratuita y se actualiza semanalmente en startup.registroimprese.it. Se aplican además las mismas condiciones que a cualquier sociedad de capitales. Si en lugar de invertir en una startup ajena lo que usted quiere es fundar la suya, la vía no es esta: es la visa startup, con requisitos y umbrales completamente distintos.

Un millón en una donación filantrópica

Donación en apoyo de un proyecto de interés público en cultura, educación, gestión de la inmigración, investigación científica o recuperación de bienes culturales y paisajísticos. Aquí el Comité no verifica solo la conformidad formal: valora la existencia real de un interés público, y el examen recae en primer lugar sobre el ministerio competente por materia —Cultura, Universidad e Investigación o Interior, según el caso—. Se exige un informe explicativo con el impacto social esperado y una carta de consentimiento del representante legal de la entidad beneficiaria.

Tres reglas que se pasan por alto y cuestan el expediente

La primera: no se puede combinar. Ni dos tipologías distintas, ni la misma tipología repartida entre varios destinatarios cuando cada tramo, por separado, quedaría por debajo del umbral. La segunda: no se admiten inversiones ya realizadas, ni total ni parcialmente, antes de enviar la solicitud de nulla osta. Quien ya compró las acciones el año pasado no puede usarlas para esta visa. La tercera: en el caso de títulos y acciones, existe obligación de depositarlos en un intermediario financiero domiciliado en Italia, y el cumplimiento se acredita con el certificado de depósito. Elegir el intermediario y abrir el dossier de títulos antes de aterrizar ahorra semanas: forma parte de la preparación operativa que conviene cerrar mientras corre el plazo del nulla osta.

Y una nota sobre lo que no da acceso: la compra de inmuebles. Italia excluyó deliberadamente el ladrillo del programa, y esa es la diferencia estructural con los esquemas de otros países europeos. Comprar una casa en Italia sigue siendo perfectamente posible para un extranjero —también como inversión—, pero no genera por sí solo ningún derecho de residencia.

¿Qué parte de la inversión se recupera?

Los 250.000 € de la startup innovativa no son solo la cifra más baja de las cuatro: son también la única categoría en la que la inversión genera un beneficio fiscal en cabeza de quien invierte. Deuda pública, participaciones societarias y donación filantrópica no producen, por sí mismas, ninguna desgravación.

Conviene además conocer un doble plazo que casi nadie escribe. La Ley 193/2024 reordenó la permanencia en el registro: tres años de inscripción ordinaria, prorrogables hasta cinco si concurren requisitos cualificados —gasto en I+D, una patente, crecimiento marcado de ingresos o de plantilla— y hasta nueve años en total para las sociedades que pasan a fase de scale-up. Pero las ventajas fiscales del inversor se detienen en los cinco primeros años desde la inscripción (art. 29, apartado 7-bis, del D.L. 179/2012). Quien entra a partir del sexto año no desgrava nada.

Cuánto vuelve, y a quién

Estas son las medidas vigentes en agosto de 2026, cada una con su norma al lado.

InstrumentoTipoInversión máxima anualCondición
Deducción en el IRPEF italiano, régimen ordinario (art. 29, D.L. 179/2012)30 %1.000.000 €Participación mantenida al menos 3 años; el exceso se arrastra como máximo hasta el tercer período impositivo siguiente
Deducción en el IRPEF, régimen de minimis (art. 29-bis)65 % desde el 1 de enero de 2025 (antes 50 %)100.000 €Solo startups dentro del tercer año de inscripción; participación mantenida al menos 3 años
Deducción en el impuesto de sociedades IRES (art. 29, apartados 4-5)30 %1.800.000 €Participación mantenida al menos 3 años; la venta anticipada obliga a recuperar el importe con intereses legales
Crédito fiscal por insuficiencia de cuota (Ley 162/2024, art. 2)El exceso sobre la cuota íntegra se convierte en crédito compensableSolo para la deducción de minimis del art. 29-bis y para las pymes innovadoras; inversiones realizadas desde 2024

Tres condiciones cambian el resultado y conviene leerlas antes de firmar.

La primera es si usted tiene realmente impuesto italiano que reducir. La deducción se resta de la cuota del IRPEF italiano: quien traslada la residencia sin generar rentas en Italia no tiene impuesto que compensar, y para él la ventaja vale cero. Solo en la deducción de minimis del art. 29-bis el exceso no aprovechado se transforma en crédito compensable (Ley 162/2024, art. 2); en la deducción ordinaria del art. 29 queda únicamente el arrastre a los tres períodos siguientes, que a quien no declara en Italia no le sirve. Es la línea que separa a dos lectores distintos: quien vendrá a trabajar o a generar renta en Italia, y quien llegará viviendo de rentas extranjeras.

La segunda es el techo del 25 %. Las ventajas no se aplican si la inversión genera una participación cualificada superior al 25 % del capital social o de los derechos de gobernanza, ni si el inversor es además proveedor de servicios a la startup por encima del 25 % de la inversión con derecho a beneficio (art. 29, apartado 7-bis, y art. 29-bis, apartado 1). El dato que lo hace concreto: la capitalización media de una startup innovativa italiana es de 83.187 € (MIMIT, 1 de octubre de 2025). Una entrada de 250.000 € supera casi siempre ese 25 %, y por encima de esa línea la deducción no se aplica. Quien quiera la visa y el beneficio fiscal tiene que entrar en una sociedad ya bien capitalizada: es un criterio de selección, no un obstáculo.

La tercera es una ventana que se ha cerrado. La exención de la plusvalía prevista en el art. 14 del D.L. 73/2021 cubría las participaciones suscritas entre el 1 de junio de 2021 y el 31 de diciembre de 2025 y mantenidas al menos tres años. La ley de presupuestos de 2026 no la prorrogó: una inversión suscrita en 2026 no está exenta. Cualquier página que lo siga escribiendo en presente está desactualizada.

Más barata, no más rápida

Conviene desmentir un eslogan: la vía de las startups no es la más rápida. El plazo es único para las cuatro categorías —treinta días desde el expediente completo, suspendibles como máximo otros treinta si el Comité pide integraciones. Y la vía de la startup tiene un paso instructor de más, no de menos: según el Manual operativo el Comité recaba dos informes —uno de un representante de AIFI, la asociación italiana del private equity y el venture capital, y otro del Ministerio de Universidad e Investigación—, mientras que para una sociedad de capitales no innovadora basta con un solo informe, el de Confindustria. La ventaja de este umbral está en el importe, no en el calendario.

Cómo se elige la sociedad

Encontrar la sociedad adecuada es la parte difícil de esta vía, y no la resuelve un listado: la sección especial del Registro dice qué sociedades están inscritas, no cuáles están levantando capital, en qué condiciones, ni cuáles resisten una instrucción en la que intervienen AIFI y el Ministerio de Universidad. A eso se suma la condición que acabamos de ver: para que la visa y la deducción convivan, la sociedad tiene que estar ya suficientemente capitalizada.

Impatria trabaja con incubadoras certificadas —la certificación del art. 25, apartado 5, del D.L. 179/2012— y con aceleradoras de empresa italianas, para presentar al solicitante una selección corta de sociedades ya sometidas a due diligence. Quien en cambio quiere fundar su propia sociedad, y no entrar en una existente, sigue otro camino: la visa startup, con requisitos y umbrales propios.

Investor Entry

Estructuramos la operación y el expediente ante el Comité: elección de la categoría, acreditación del origen lícito de los fondos, firma digital conforme a eIDAS y seguimiento de los plazos hasta el permiso.

¿Cómo se tramita la visa, fase por fase?

Fase 1 — La solicitud de nulla osta en la plataforma

Todo empieza en investorvisa.mise.gov.it, y la presentación es gratuita. El expediente se compone, en esencia, de: documento de identidad y pasaporte con validez residual suficiente; certificado de antecedentes penales; prueba documental de la titularidad, disponibilidad y origen lícito de los fondos; descripción detallada de la inversión o donación con el consentimiento del destinatario; y una declaración final de compromiso que genera automáticamente la propia plataforma y que usted valida con firma digital conforme a las especificaciones europeas eIDAS. Toda la documentación se presenta en italiano o en inglés; lo que esté en otro idioma requiere traducción certificada.

La Secretaría del Comité hace un primer control formal y le responde sobre la admisibilidad en una semana laborable. Si detecta lagunas subsanables, le pide la documentación que falta y el procedimiento queda suspendido hasta que responda; tiene 30 días para hacerlo, y el silencio se traduce en una propuesta de rechazo. Si el defecto es estructural, la propuesta de rechazo es inmediata.

Superado el filtro, el Comité Investor Visa for Italy —un órgano interinstitucional con representantes de siete u ocho administraciones: Empresas, Interior, Exteriores, Agencia Tributaria, Guardia di Finanza, la Unidad de Información Financiera y los ministerios competentes por materia en el caso de las donaciones— resuelve en 30 días desde la presentación. Puede suspender el plazo por un máximo de 30 días adicionales si necesita información complementaria. Y si los fondos proceden de un país de alto riesgo o de la lista de territorios de fiscalidad privilegiada, el Comité puede exigir, como integración, que se transfieran previamente a una cuenta en un banco con sede en Italia.

Fase 2 — La cita consular y la visa

El nulla osta favorable lo firma digitalmente el Presidente del Comité y se le transmite por la plataforma, además de enviarse a la representación consular competente. A partir de ahí usted dispone de seis meses para presentarse en el consulado italiano de su país de residencia estable y continuada: pasado ese plazo, el nulla osta caduca. Solo se admiten prórrogas por motivos graves y justificados, pedidas por escrito.

En la cita hay que llevar copia del nulla osta junto con los originales de todo lo presentado, prueba de alojamiento en Italia —vale una reserva hotelera o la disponibilidad de un tercero—, prueba de una renta obtenida en el ejercicio anterior superior al mínimo legal de exención del copago sanitario italiano (unos 8.500 €, según el propio Manual), una fotografía, el pasaporte y la acreditación de residir en esa circunscripción consular. Un requisito fácil de pasar por alto: el pasaporte debe tener al menos dos años de validez residual en la fecha de la cita.

Hechos los controles, el consulado emite una visa de entrada «para inversores» de dos años de duración. Dentro de ese plazo usted debe entrar en Italia. Si transcurren dos años desde la emisión sin que haya comunicado la fecha de entrada, todo el procedimiento decae y la visa se revoca.

Fase 3 — La llegada, el permiso y los tres meses

Ya en Italia, tiene ocho días hábiles desde la fecha de entrada para presentarse personalmente en la questura del lugar donde vaya a vivir y solicitar el permesso di soggiorno per investitori (permiso de residencia para inversores). No se admite la presentación por kit postal. Conviene además avisar con antelación a la Secretaría del Comité de la fecha en que acudirá, para acelerar el expediente administrativo.

Callejón empedrado de la Toscana con casas de ladrillo, macetas y una motoneta
Una casa en un pueblo así no abre la visa de inversor: el inmobiliario no figura entre las inversiones que admite el art. 26-bis.

A la cita hay que llevar el resguardo del boletín postal de 30,46 € por la impresión del documento electrónico, el de 50,00 € como contribución por la expedición, fotocopia del pasaporte completo, dos fotografías, una póliza de 16,00 € y la documentación del alojamiento. Después, a través de la plataforma, comunica la fecha de entrada y la questura competente.

Y entonces empieza el reloj que de verdad importa: desde la fecha de entrada dispone de tres meses para ejecutar la inversión o la donación y acreditarlo en la plataforma. Según la categoría, se aporta documentación bancaria del dossier de títulos y certificado de depósito en un intermediario italiano; o extracto bancario de los últimos tres meses con carta de validación del banco emisor, certificado de depósito de las acciones y carta de confirmación del representante legal de la sociedad no cotizada; o, en el caso de la donación, copia de la escritura pública, extracto validado y carta de confirmación de la entidad beneficiaria.

El Comité verifica que la transferencia se realizó íntegramente dentro de esos tres meses. Puede pedir integraciones incluso después de vencido el plazo, pero lo que no admite prueba posterior es la fecha del movimiento. El permiso emitido dura dos años desde la fecha de entrada en Italia.

Un beneficio administrativo poco conocido, introducido por el D.L. 76/2020 en el apartado 5-bis del artículo 26-bis: durante cinco años desde la primera expedición, el titular está exento de la verificación de la condición de reciprocidad, de la firma del acuerdo de integración y de las obligaciones de continuidad de la estancia en Italia previstas en el reglamento de aplicación. Conviene no extrapolar esa exención: vale para el permiso de inversores, no para el permiso UE de larga duración, que se revoca por una ausencia de doce meses consecutivos del territorio de la Unión. En la práctica, esto significa que puede pasar largos períodos fuera del país sin poner en riesgo el título, algo que no ocurre con casi ningún otro permiso italiano.

Fase 4 — Mantenimiento y renovación

La condición es una y no admite matices: mantener la inversión original durante toda la vigencia del permiso. El permiso dura dos años y se renueva por períodos sucesivos de tres años, pero la renovación no es automática: exige un nuevo nulla osta del Comité, que comprueba en la plataforma que la inversión sigue en pie.

Los tiempos hay que encadenarlos con cuidado. La solicitud de renovación se presenta en la questura al menos 60 días antes del vencimiento, según la normativa general de permisos; por tanto, el nulla osta de renovación debe pedirse bastante antes de esa fecha. La plataforma envía un aviso de vencimiento próximo, pero conviene no depender de él.

Para acreditar el mantenimiento se aporta, según el caso: documentación bancaria y certificado de depósito de los títulos; carta de confirmación del representante legal de la sociedad no cotizada, o copia del libro de socios y del dossier de títulos emitido no más de 30 días antes en el caso de sociedad cotizada; o declaración del donatario confirmando que la donación no ha sido revocada.

¿Qué pasa si vende, cambia o revoca la inversión?

Es la pregunta que decide si este programa encaja con su estrategia patrimonial, y la respuesta del Manual operativo es rígida. Si la inversión no se ejecuta en los tres meses, o si no se mantiene durante la vigencia del permiso, el permesso di soggiorno per investitori puede ser revocado incluso antes de su vencimiento, y no se admite renovación.

Hay un matiz que sorprende a muchos inversores: no se puede sustituir el destino de la inversión, ni siquiera por otro que cumpla el mismo umbral. Vender las acciones de una sociedad italiana para comprar las de otra, o rotar de títulos de deuda a capital, equivale a incumplir. Quien quiera cambiar de destino debe solicitar una visa de inversor nueva, desde el principio.

Si la Secretaría o cualquier otra autoridad detecta que la inversión o la donación han sido revocadas, el Comité pide formalmente a la questura, a través del representante del Ministerio del Interior, la revocación del permiso. Y en caso de documentación falsa u obtenida de forma fraudulenta, la consecuencia es la misma.

La lectura práctica es sencilla: esta visa premia la inmovilidad del capital. Si su horizonte incluye rotar la cartera cada dieciocho meses, el instrumento no es este, y conviene saberlo antes de firmar nada.

¿La visa de inversor le convierte en residente fiscal en Italia?

Tener el permiso de inversores le da derecho a residir legalmente en Italia. No determina automáticamente su residencia fiscal, que se valora aparte y con criterios fácticos: presencia física, centro de intereses personales y económicos, y duración de la estancia dentro del período impositivo. Es una distinción que conviene tener clara desde el principio, porque de ella dependen decisiones que no se deshacen fácilmente.

El Gran Canal de Venecia al atardecer con góndolas frente a los palacios
El permiso de inversor dura dos años y se renueva por periodos de tres, mientras la inversión siga intacta.

Si además traslada la residencia fiscal, se abren dos regímenes. La flat tax para neorresidentes (artículo 24-bis del TUIR) sustituye la tributación de todas las rentas de fuente extranjera por un impuesto fijo de 300.000 € anuales para quien traslada la residencia a partir del 1 de enero de 2026 —quien ya había ejercido la opción conserva el importe vigente cuando la ejerció: 200.000 € o 100.000 €—, con 50.000 € adicionales por cada familiar incluido, 25.000 € para las cohortes anteriores y una duración máxima de quince años. La lógica es la previsibilidad: con tres millones de dividendos extranjeros o con treinta, la cifra no cambia. La alternativa, para quien traslada además su actividad profesional, es el régimen italiano para trabajadores impatriados (regime impatriati, artículo 5 del D.lgs. 209/2023), que excluye de tributación el 50 % de la base imponible hasta 600.000 € anuales durante cinco períodos impositivos, y el 60 % si hay un hijo menor.

Cuál de los dos conviene depende del volumen y del origen de la renta, y la comparación merece hacerse con números antes de decidir: la tenemos desarrollada en flat tax o regime impatriati, y el régimen de neorresidentes tiene su propia guía. Un apunte procedimental: la Agencia Tributaria está representada en el propio Comité y comprueba si con el país de origen de los fondos existe un acuerdo efectivo de intercambio de información, de modo que las dos cosas se cruzan desde el primer día.

¿Hay nacionalidades excluidas?

El programa está abierto en general a ciudadanos de países fuera de la Unión Europea y del espacio Schengen, pero hay suspensiones vigentes y publicadas en el portal oficial. Por resolución del Presidente del Comité de 14 de julio de 2023, en aplicación de la Recomendación europea C(2022) 2028, el programa está suspendido para ciudadanos rusos y bielorrusos. Y tras una nota del MAECI de 20 de marzo de 2024, la suspensión se extiende a los ciudadanos no comunitarios con doble pasaporte cuando uno de los dos es ruso o bielorruso.

Para los pasaportes latinoamericanos no existe restricción por nacionalidad. Lo que sí se examina con lupa es el origen de los fondos, y ahí los controles antiblanqueo pesan más que la nacionalidad: los recursos procedentes de países incluidos en la lista de terceros países de alto riesgo o en las listas de fiscalidad privilegiada pueden obligar a una transferencia previa a un banco italiano.

¿Cómo se pasa del permiso a la residencia UE y la ciudadanía?

El permiso de inversores no es un destino, es un punto de partida. Con cinco años de residencia legal y continuada puede solicitarse el permiso de residencia UE de larga duración, que reconoce el estatus de forma permanente —el documento vale diez años y se renueva automáticamente— y que exige además renta no inferior al assegno sociale, alojamiento idóneo y la superación de un test de conocimiento del italiano. Y con diez años de residencia legal e ininterrumpida se abre la vía de la ciudadanía italiana por naturalización, cumpliendo los demás requisitos legales, incluido el de conocimiento del idioma.

Teatro griego de Taormina con el Etna nevado al fondo
El Comité resuelve en 30 días desde la presentación de la solicitud; se invierte solo tras entrar en Italia, en tres meses.

Mientras tanto, el permiso italiano permite circular por el espacio Schengen hasta 90 días dentro de cualquier período de 180 días —no «noventa días cada seis meses», que es una forma imprecisa de decirlo y produce cálculos equivocados—. No otorga derecho a trabajar ni a residir de forma prolongada en otro país de la Unión: para eso hace falta un título expedido por ese país.

La reagrupación familiar sigue su propio procedimiento, con umbrales de renta y requisitos de vivienda, y los familiares que trasladan también la residencia fiscal pueden incorporarse al régimen de neorresidentes con la contribución adicional de 50.000 € cada uno. Antes de cualquiera de estos pasos necesitará el codice fiscale, que conviene obtener en el consulado antes de viajar.

Golden Visa

Acompañamos la operación de principio a fin: elección del vehículo de inversión, relación con el Comité, cita consular, permiso en la questura y calendario de renovaciones.

¿Merece la pena la visa de inversor italiana?

La visa de inversor italiana es un procedimiento, no una promesa. Su virtud principal no está en el importe —hay programas europeos más baratos— sino en la secuencia: primero la autorización, después el dinero. Eso reduce el riesgo del solicitante a lo que puede controlar, que es la calidad de su expediente y la trazabilidad de sus fondos.

Sus exigencias, en cambio, son inflexibles justo donde más importa. Tres meses para ejecutar. Una sola categoría. Ningún cambio de destino sin empezar de cero. Mantenimiento íntegro durante toda la vigencia del permiso. Quien entra sabiendo esto planifica bien; quien entra pensando que después se ajusta sobre la marcha se encuentra con una revocación.

Si su plan es de largo plazo —vivir en Italia, trasladar la residencia fiscal, construir algo aquí—, el instrumento encaja. Si es un movimiento táctico de cartera, no. Esa es, al final, la única pregunta que conviene responder antes de abrir la plataforma. Lo que venga después —vivienda, padrón, sanidad, fiscalidad del primer año— lo cubren nuestros programas de traslado.

Fuentes

Cada dato de esta guía está verificado sobre el texto normativo vigente a agosto de 2026. Estas son las fuentes primarias utilizadas, con enlace al artículo concreto donde existe.

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Preguntas frecuentes

Después, nunca antes. Los fondos se transfieren una vez aprobada la solicitud y ya con la visa de inversor en el pasaporte y la entrada en Italia realizada. Desde la fecha de entrada dispone de tres meses para completar la inversión o la donación y acreditarlo en la plataforma. Esta estructura protege al solicitante: si le deniegan el nulla osta, no ha inmovilizado capital.

No. La inversión debe concentrarse en una sola categoría y no puede fraccionarse entre tipologías ni entre varios destinatarios cuando cada tramo, aislado, quedaría por debajo del umbral. La regla existe para garantizar la trazabilidad de los fondos y una valoración clara del compromiso del inversor tanto en la solicitud como en las renovaciones posteriores.

No. La compra de inmuebles está expresamente excluida del programa italiano, y es la diferencia estructural respecto a las golden visa basadas en el ladrillo. Italia dirige el capital hacia deuda pública, sociedades productivas, startups innovadoras y proyectos de interés público. Comprar una vivienda en Italia sigue siendo posible para cualquier extranjero, pero no genera por sí solo derecho de residencia.

No pierde nada. La presentación de la solicitud de nulla osta es gratuita y la inversión se realiza solo después de la concesión y de la entrada en Italia. Si la respuesta es negativa, puede presentar observaciones dentro del plazo indicado y, en su caso, una solicitud nueva, que el Comité valorará únicamente si aporta elementos significativamente distintos de la anterior.

La visa de entrada para inversores dura dos años, y dentro de ese plazo hay que entrar en Italia. El permiso de residencia para inversores dura dos años a partir de la fecha de entrada y se renueva por períodos sucesivos de tres años, siempre que la inversión se mantenga. La renovación exige un nuevo nulla osta del Comité, que verifica ese mantenimiento antes de que la questura resuelva.

Sí. El permiso de inversores permite residir en Italia y desarrollar actividad empresarial o profesional sin quedar vinculado a un empleador concreto ni a un plan de negocio aprobado. A diferencia de otras categorías migratorias, su eje es el capital invertido y no la ocupación. Las obligaciones fiscales y de seguridad social que se deriven de esa actividad se aplican con normalidad.

Sí. Desde la modificación introducida por el artículo 40-quater del D.L. 76/2020, convertido en la Ley 120/2020, la solicitante puede ser una persona jurídica extranjera, identificada en el representante legal facultado para obligarla frente a terceros según su escritura y estatutos, y mayor de edad. Es una vía útil cuando la inversión se canaliza a través de un vehículo societario ya existente.

La visa de inversor no da ciudadanía. Los años de residencia legal bajo este permiso computan a efectos de los requisitos generales: a los cinco años puede solicitarse el permiso de residencia UE de larga duración y a los diez años se abre la vía de la naturalización, cumpliendo los demás requisitos legales, entre ellos el conocimiento acreditado del italiano.

No sin empezar de nuevo. El Manual operativo prohíbe expresamente sustituir el destino de la inversión, incluso estando ya en posesión del permiso. Si desea invertir en otro proyecto o en otra categoría, debe presentar una solicitud de visa de inversor nueva. Vender antes de tiempo o rotar la cartera implica la revocación del permiso y la imposibilidad de renovarlo.

Pasaporte con validez residual suficiente, certificado de antecedentes penales, prueba documental de la titularidad, disponibilidad y origen lícito de los fondos, documentación de la sociedad o entidad de destino con su consentimiento, y una declaración final validada con firma digital conforme a las reglas europeas eIDAS. Todo debe estar en italiano o en inglés; lo demás requiere traducción certificada y validación bancaria.

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